Las Marcas que me marcaron

MI  ESPECIALIDAD:  LOS SERES HUMANOS, NO LAS CATEGORIAS.

Cuando una persona se enamora de una marca lo hace desde lo más profundo de ser.  A una marca la llegas a querer tanto como a tu equipo de futbol favorito o a la ciudad que más te gusta dentro de tu mundo conocido. De la misma forma que le perdonas a tu equipo el perder un partido o a tu ciudad favorita le perdonas el que no sea tan limpia, o tenga tanto tráfico, a una marca le perdonas muchas cosas porque te has relacionado con ella desde el corazón. Una relación que va más allá de la categoría a la que pertenece o de la palabra “consumidor”.

Por eso cuando hablo de mi experiencia no me gusta hablar de categorías ni de consumidores.  A  los seres humanos no se les puede encerrar en categorías o en momentos de consumo o momentos de compra. Los seres humanos son multicategorías y multimomentos. Los seres humanos son eso: personas que se relacionan con las marcas en su vida diaria, en su momento de compra y en su momento de consumo.

Por lo tanto mi experiencia la divido en 3:

PARA LAS MUJERES, PARA LOS HOMBRES Y PARA LOS  HIJOS.

MUJERES: He tenido la fortuna de trabajar siempre para las mujeres. Para la que es madre, para la que es esposa, para la que es hija ,para la que es abuela, para la que quiere ser bonita, para la que se quiere enamorar, para la que quiere triunfar en una oficina o para la que quiere volver a triunfar en la cocina,  para la que no quiere estar de mal  humor, para la que quiere vivir segura, para la que quiere recuperar la belleza de sus piernas, para la que quiere olvidar para siempre las estrías, para la que sueña con vencer a las manchas en la piel o en la ropa, para la que le gusta la comida, para la que no le gusta tanto, para la que se quedó sola…en fin creo que he trabajado para todas.

HOMBRES: Pobres hombres, tan cerca de las mujeres y tan lejos de la publicidad. Afortunadamente me ha tocado vivir la época en la que el hombre, eternamente ignorado por la publicidad se ha vuelto blanco de su interés y así me he podido dedicar también a ellos: al padre, al hijo y a todos los de la familia, al que adora su coche, al que quiere de regreso su vida sexual, al que quiere dar seguridad a los suyos, al que les quiere dejar un legado eterno, al que quiere demostrar todo lo que ha logrado, al que empieza a lograrlo, al desvalido, al que no tiene casa, al que quiere comprar una,al que quiere estudiar en serio, al que se quiere escapar a un mundo paralelo jugando. A los hombres viven en este siglo.

NIÑOS: Nunca tuve hijos, pero como he tenido niños. Los recién nacidos, los que ya caminan, los que comen papillas, los que comen dulces, los que no comen nada, los que están aprendiendo a jugar, los que ya son expertos en los juegos, los que se quieren refrescar, los que si quieren estudiar y los que no tanto…al “gamer” al que necesita ayuda para sobrevivir, al que le gustan los cereales, al que le ponen pañales.  A  los niños y a los papás de los niños..

PUBLICIDAD DEL SIGLO 21.

Siempre me ha caído mal ese “famoso” concepto “360º”…nunca creí que tapizar la ciudad con la misma imagen fuera lo más eficiente. Algo que aprendí muy bien en Grey Group fue a pensar no en  360 y sí en puntos de contacto. En el pasado las personas nunca prendieron la televisión o abrieron una revista buscando publicidad, como ahora tampoco salen a la calle ,prenden su celular, o llegan a un evento o pasan por las bandas del aeropuerto buscando publicidad de las marcas. Hay que saber encontrarlos e impactarlos de una forma fresca, nada intrusiva y sobre todo empática. La publicidad ha dejado, hace años, de ser unilateral, para convertirse en un camino de dos vías.

La publicidad ya no le dice a la persona qué hacer o que pensar de un producto. Hoy la persona interactúa  con las marcas de una forma distinta y eso lo hace gracias a la publicidad del siglo 21, esa que se acerca de formas nuevas  a los seres humanos y esperando de ellos siempre una respuesta.

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